Mi percepción a medida que he ido entrando en años..jejeje..., es que no hay años malos; hay años de fuertes aprendizajes y otros que son como un día de descanso...como un paseo o un día de campo. Creo...... en verdad que la forma en que se debería evaluar un año tendría más que ver con cuánto fuimos capaces de amar,
perdonar,............................... reír,
aprender cosas nuevas,
haber desafiado nuestros egos y apegos.
Nos cuesta mucho entender que la vida y el cómo vivirla es asunto puramente personal,
el cómo nos enganchamos con las cosas y situaciones, depende de nosotros.
Si no me gusta la vida que tengo, deberé encontrar la forma para cambiarla, pero está en mi voluntad el poder hacerlo;
"Ser feliz es una decisión", no nos olvidemos de eso.
Entonces, pensando sobre esto, me preguntaba qué tenía que hacer yo para poder construir un buen año 2012 porque estamos en el camino de aprender todos los días a ser mejores y de entender que a esta vida vinimos a tres cosas:
A aprender a amar
A dejar huella
A ser felices
En esas tres cosas debiéramos trabajar todos los días, ......lo difícil es cómo y creo que hay
tres factores que ayudan en estos puntos:
* Aprender a amar la responsabilidad, como crecimiento.
El trabajo sea remunerado o no, dignifica tanto el alma como el espíritu y nos hace bien a nuestra salud mental.
* Valorar la libertad como una forma de vencerme a mí mismo y entender que ser libre no es hacer lo que yo quiero.
Quizás en el 2012 deberíamos ejercer nuestra libertad haciendo lo que debemos, con placer, decir que estamos felizmente agotados y así poder amar más y mejor.
*Cultivar la fuerza de voluntad. Este maravilloso talento de poder esperar y de posponer gratificaciones inmediatas en pos de cosas mejores. Este es el gran elemento a educar no sólo el 2012, sino durante todo el resto de nuestras vidas.
Es dentro de todo este trabajo, que nos debiéramos concentrar en:
Sentarnos en la mesa en familia, mínimo una vez a la semana, ojalá pudiera ser todos los días.
Mientras estemos comiendo, apagar los televisores, y no contestar teléfonos. Sentir que los únicos ruidos que se escuchen sean los de nuestras voces.
Hacernos cariño y tratarnos bien con las personas que nos rodean, sonreír por lo menos una vez al día; pero sobre todo amarnos a nosotros mismos.
Crear dentro de nuestras casas, hogares, para eso tiene que haber olor a comida, cojines aplastados y hasta manchados, cierto desorden que acuse que ahí hay vida. Nuestras casas, independientemente de nuestros recursos, se están volviendo demasiado perfectas, tanto que pareciera que nadie puede vivir adentro.
Tengamos contacto con la naturaleza, juguemos, riamos, disfrutemos de las cosas simples que siempre están ahí y muchas veces...no tenemos tiempo de ver.
Tratar de crecer en lo espiritual, cualquiera sea nuestra visión al respecto..
Dosifiquemos la tecnología, fomentemos la conversación, los juegos "antiguos", los encuentros familiares, con amigos, en casa.
Valoremos la intimidad, el calor y el amor dentro de nuestras familias.
Si logramos trabajar en estos puntos, o por lo menos el intentarlo, habremos decretado ser felices, lo cual no nos libera de los problemas y tropiezos que podamos encontrar a través de los días, pero nos hace entender que la única diferencia con las personas felices, no tiene que ver con los problemas que tengamos, sino con la “actitud” con la cual enfrentaremos lo que nos toque.
Este nuevo año, vendrá con todo lo necesario para disfrutarlo al máximo;
lo bueno,lo malo,
lo bonito y lo feo;
Recibamoslo con amor, gratitud y con el alma abierta a todo lo que tendremos que aprender de él.